Tras elevadas tapias encaladas por las que se descuelgan yedras y enredaderas, con hermosos jardines en bancales, huertas y frutales, se esconde todo un universo privado e intimista de sabor andalusí. Son los cármenes del barrio granadino del Albaicín, pequeñas casas con distribución similar a la de época nazarí que derrochan exuberancia y colorido fuera de sus paredes, sacudiendo de aromas a la ciudad durante todo el año con su perfume de rosas y jazmines. Se han convertido en sede de museos y restaurantes de renombre.
Algunos de los que se pueden visitar son el Carmen de la Victoria (Universidad de Granada) y el Carmen de Max Moreau (Ayuntamiento de Granada).