Dólmenes de Gorafe.
En la depresión natural del arroyo de Gor, frontera en la Prehistoria entre los grupos tribales levantinos y los de la baja Andalucía, se asentaron a principios del V milenio numerosas poblaciones neolíticas. Estos hombres megalíticos formaban una sociedad compleja y jerarquizada, vivían en casas excavadas en las laderas y adoraban a dioses ligados a la vida y la muerte, la resurrección y la fecundidad. Por ello, enterraban a sus muertos en unas construcciones muy peculiares: los dólmenes. La localidad de Gorafe cuenta, en la actualidad, con 198 de ellos, configurándose como la mayor concentración de túmulos funerarios de este tipo de toda la Península y gran parte de Europa. Un viaje a la Antigüedad que no se deben perder.
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