Dormir en una casa cueva es una experiencia que sumerge al visitante de lleno en la cultura y en la forma de vida de más de 3.000 familias granadinas.
Excavadas en las entrañas de la tierra, estas casas constituyen un magnifico ejemplo de la integración del hombre con la naturaleza y el paisaje.
Los alojamientos en cuevas son típicos de las comarcas de Guadix y El Marquesado, en Baza-Huéscar: El Altiplano, y en el granadino barrio del Sacromonte. Una treintena de establecimientos están reglados y catalogados como alojamientos turísticos en cuevas. El denominador común de todos ellos es el servicio de calidad y el respeto al medio ambiente. En ellas el huésped se sentirá como en casa, pues todas cuentan con las comodidades exigibles a un alojamiento turístico de calidad.
Cada una de las cuevas es diferente a las demás y en ellas se puede observar cómo la arquitectura popular se adapta a las características del medio físico donde se encuentran. Las tierras duras y resecas que, sin ofrecer resistencia a ser excavadas, resultan compactas e impermeables dan como resultado estancias frescas en verano y cálidas en invierno.
Alojarse en una casa cueva es participar en la recuperación y conservación de una de las tradiciones constructivas y arquitectónicas más peculiares de Europa.
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