Su existencia está datada desde 1765 y simulan una guardia que, convencida de la inocencia de Jesús, le rinde homenaje quemando incienso. De ahí que sus movimientos tengan reminiscencias militares.
Actualmente cada hermandad tiene su propia corría de Incensarios, que entran y salen del desfile procesional en lugares preestablecidos con anterioridad. Además de los movimientos, los incensarios tienen su propio cante denominado “sátiras”, estrofas en las que cada miembro canta un trozo. Incluso el público interviene y canta algunas frases.
Entre el Martes y el Viernes Santo se puede ver a los incensarios dando sus “golpes”. Aunque el momento álgido de la Semana Santa de Loja es la procesión del Viernes Santo por la mañana, compuesta por cuatro pasos.
Además de los incensarios, en la procesión del Viernes Santo por la mañana se puede ver la famosa ‘corriílla’, en la que los horquilleros portan en una veloz carrera de cien metros los pesados tronos hasta llegar a la ermita donde se encierran. Este encierro reúne a miles de personas.
Este día, además, de puede ver a figuras tan tradicionales en Loja como Los Puches (agrupación de tambores que recuerdan al Tío Puche-Puche), personaje que acompañaba a la imagen de nuestro Padre Jesús Nazareno con su toque de tambor; los Armaos que simulan a la guardia pretoriana del César que custodiaba a Jesús; o los Pediores que van pidiendo donativos para las hermandades con unas tazas de plata.