Gorafe-Vereda Chirlata

Gorafe-Vereda Chirlata

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Al pasar por estos lugares se sueña con llegar al corazón de los mismos para abstraerse más en su disfrute y sacarle el máximo provecho humano. La fuerte erosión, la vegetación árida o esteparia, los grandes barrancos, los estratos casi horizontales cortados por los ríos, las coloraciones y tonalidades policromadas, contribuyen a dar esa visión espectacular y única de este paisaje sobresaliente. El suelo tiene propietarios, pero el paisaje deberla ser universal. El recorrido lo hemos iniciado en Gorafe, pueblecito a caballo entre lo antiguo y lo moderno: de ciudad troglodita a pueblo renovado. Nos quedamos con sus barrios tradicionales pegados a  pared, con sus casas que se hunden en el monte cubiertas por una losa de potente caliche impermeable, por cuya ladera se dispersan m meneas y tragaluces. Tomamos la bici en la misma población en dirección a los Baños de Alicún, descendiendo por la carretera paralela al Arroyo de Gor. Unos doscientos metros antes que la carretera cruce el arroyo, tomamos a la derecha. Enseguida dejamos las huertas y las acequias y nos encaramamos hacia el monte, por un carril no muy pendiente para lo que se esperaba, tomando curvas y cruzando barrancos. Las vistas son indescriptibles. A la derecha, un campo de colinas rojizas pobladas de esparto y al fondo, el pueblo. Arriba una línea horizontal: es la llamada llanura o nivel de colmatación de la cuenca rematada con paquetes de rocas más competentes. A la izquierda, tonos amarillentos o blanquecinos, rematados oon paredes verticales de coloración ocre. Llegamos a una meseta inferior, sin demasiado esfuerzo. De entrada, este llano es poco acogedor, pero al norte nos esperan las vistas sobre el río Fardes, encajado aquí entre formaciones rocosas que modela una garganta portentosa. Más lejos, hacia el NE, Villanueva de los Torres y algo más lejos, el descomunal valle del Guadiana Menor: enorme, policromado, enigmático y tortuoso. Estas morfologías jóvenes y cándidas, nos lo muestran todo sin pudor. Dejamos el camino de Villanueva de las Torres y cruzamos de nuevo la meseta en dirección Sur, deteniéndonos en un par de pequeños promontorios, horadados por casas cueva, que fueron no hace tanto moradas humanas sin duda muy valiosas. Descendemos suavemente por una cresta entre dos cuencas. Infinidad de formas nos sorprenden y no damos abasto a tanto como se nos ofrece. En seguida se asciende por Vereda Chirlata, vía pecuaria deslindada y recuperada para uso público por la Consejeria de Medio Ambiente, hacia la meseta superior. Ahora nos espera un camino en apariencia uniforme, pero a la derecha se abre el abismo desmesurado al que tenemos que asomarnos de vez en cuando para observar desde ahí la población de juguete, posada allá abajo que uno se imagina habitada de liliputienses. Poco después, un campo de monumentos megalíticos de hace siete mil años nos recuerda que también entonces la muerte era dolorosa y quisieron compensarla engrandeciendo la morada del que se fue, para que su memoria permaneciera por los siglos. Y en parte lo consiguieron, pero vinieron milenios después unos hombres avaros que sacaron sus huesos y expoliaron lo que sus hijos les dejaron corno regalo eterno en su última morada. Descendemos hacia Gorafe, ya en la carretera con curvas de caracol, y aprovechamos para visitar otros campos de dólmenes: los llamados Conquin Alto y Bajo. Tocamos a unos megalitos con respeto, pidiendo perdón a los espíritus porque a veces nuestro orgullo nos hace sentimos superiores. Nada de eso, simplemente estarnos viviendo después. Ruta sencilla de hacer, que se puede y se debe ampliar al gusto: hacia el norte (hasta que los caminos lo permitan para ver el encajado valle del Río Fardes) o al NE, por el antiguo camino hacia Villanueva de las Torres, o hacia el Este con varias opciones hacia el arroyo de Bácor. Magnífico trayecto con interés cultural, paisajístico y deportivo. A destacar los campos de dólmenes, i meditar. Sólo el calor abrasador del verano, o los posteriores a las lluvias, podrían fastidiarnos el día por lo que se recomienda hacerlo con temperatura y tiempo adecuados.

DATOS DE RUTA

Comarcas: Guadix y El Marquesado

Altitud mínima alcanzada: 752 m

Desnivel: 436 m

Distancia: 22,6 Km

Duración estimada: 4,5 h

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