Ruta del Califato

Ruta del Califato

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Este itinerario es una lección de historia. Partiendo de luchas fronterizas llegamos a la conquista cristiana que condicionó la evolución de todos los territorios andalusíes. La ruta une la depresión del Guadalquivir con la de Granada a través de la Sierra Subbética.

Esta ruta de El Legado Andalusí es toda una aventura del espíritu: los dos polos entre los cuales bascula, con una concentración casi agónica, el fabuloso legado cultural, religioso, político y social que supuso la estancia de los musulmanes en la Península Ibérica. Córdoba, el apogeo, el brillo cegador que hizo palidecer a las demás ciudades de Occidente. Granada, el refinado manierismo terminal de toda una civilización puesta en jaque. Y entre medias, los castillos, las ciudades que primero fueron postas o jalones de un intercambio más o menos accidentado; y después campamento y base para acorralar y asediar a Granada.

Este itinerario es una lección de historia. Partiendo de tres ‘coras’ (o provincias) diferentes y tras luchas fronterizas y de concentración por parte de los Banu Yahwar, Banu Ziri, almorávides, almohades, llegamos a la conquista cristiana que condicionó la evolución de todos los territorios andalusíes, reforzó las defensas urbanas, concentró la población rural en las ciudades. El viajero podrá disfrutar de los pueblos y ciudades que comprendieron a una civilización que estalla primero y luego se apaga, no en rescoldos, sino en una fulgurante llamarada final. La continua presencia de villas amuralladas y castillos situados sobre estratégicas alturas es un rasgo sobresaliente de esta Ruta, que le da un marcado cariz histórico y romántico. La mayoría de estas fortalezas y poblaciones surgieron precisamente durante la existencia de al-Andalus. Su aspecto castrense se acentuó, incluso, a partir del siglo XI, al estabilizarse en esta zona la frontera entre cristianos y nazaríes e intensificarse los conflictos.

Es, además del aleccionamiento histórico y ético, un disfrute estético. Una lección de historia, y un goce de los sentidos. No sólo de la mirada: también el paladar ilustrado encontrará sabores endémicos, platos y dulcerías de antiguo sabor andalusí. De viñedos, olivares y tierras de labor nacen vinos, aceites y harinas; de huertas y vergeles se obtienen frutas y verduras de excepcional calidad a lo largo de todo el ciclo estacional. El ganado, bovino, ovino, caprino, porcino y aves de corral, proporciona carnes, chacinas y quesos. La Ruta atraviesa un territorio plagado de parajes y rincones de gran valor natural y ecológico.

Tras el parque natural de las Sierras Subbéticas y la reserva lacustre, el Salobral, las sierras se van amansando entrando por los puertos de Moclín, descendiendo suavemente. Por Colomera, Pinos Puente, Güevéjar y Cogollos Vega casi se han desvanecido. En Alfacar y Víznar, son ya sólo un horizonte de montañas, bosques y pastos, manantiales y regatos, pertenecientes al Parque Natural de la Sierra de Huétor. Más cerca queda la fértil Vega granadina, regada por el Genil, con sus blancos caseríos en ella, a poco más de una legua, Granada y su Sierra Nevada, Parque Nacional y Natural cuya riqueza ecológica le llevó a ser declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO. La complejidad es la nota dominante de su relieve, un laberinto de barrancos, tajos, calares y arroyos, en cuyo gradiente crece una vegetación autóctona muy variada, con encinares, rebollares, sabinares y pinares béticos.

LOCALIDADES DE LA RUTA

Córdoba, Fernán Núñez, Montemayor, Espejo, Castro del Río, Montilla, Aguilar de la Frontera, Baena, Cabra, Zuheros, Luque, Lucena, Carcabuey, Priego de Córdoba, Alcaudete, Castillo de Locubín, Alcalá la Real, Moclín, Colomera, Pinos Puente, Güevéjar, Cogollos Vega, Alfacar, Víznar, Granada.

Tramo de la ruta en la provincia de Granada

Moclín, Colomera, Pinos Puente, Güevéjar, Cogollos Vega, Alfacar, Víznar, Granada.

DISTANCIA

Alrededor de 320 Km.

PAISAJE

La Ruta del Califato une la depresión del Guadalquivir con la de Granada a través de la Sierra Subbética. El paisaje se completa con los itinerarios por Sierra Morena y Sierra Nevada, lugares donde disfrutar de olores, colores y sensaciones. Córdoba fue creada sobre la depresión del Guadalquivir. Granada se sitúa a la cabeza de la Vega, flanqueada por las imponentes montañas que forman Sierra Nevada. Entre estas dos ciudades encontraremos vegas asentadas en terrazas fluviales, sierras, lagunas donde contemplar aves acuáticas, y campiña. También ríos, rica vegetación y fauna autóctona: piornos, quejigos, encinas, chaparros y acebuche.

ARTESANÍA

Siguiendo la Ruta del Califato nos vamos a encontrar con un gran número de artesanos que abarcan un rango de oficios muy amplio, que va desde la joyería, la orfebrería, la cerámica, los textiles hasta la forja del cuero. Córdoba fue siempre tierra de grandes joyeros, de artesanos del cuero y de alfareros. Siguiendo la ruta, en Castro del Río encontramos maestros de la madera de olivo; en Baena de la forja y albardonería; en Montilla de la hojalatería; en Cabrada la guardicionería; y por último en Granada destaca la alfarería y la cerámica de Fajalauza, trabajo con metales, piedra, vidrio, textiles y muy conocida la taracea.

FIESTAS

El legado que Al-Andalus dejó en las tierras que surcan esta ruta se ha plasmado en sus tradiciones y fiestas. Éstas empiezan en enero con la cabalgata de Reyes y San Antón, protector del ganado. EL paso a la primavera lo marca la Semana Santa, característica por sus procesiones y el singular redoble de tambores de los judíos coliblancos y colinegros de Baena. El mes de mayo nos acerca a la Fiesta de las Cruces y las Romerías. En junio el olor a fuego llega en la noche de San Juan anunciando la entrada del verano, y con él, el inicio de ferias. Al final del verano las fiestas que se celebran van ligadas a la vendimia, que constituyeron uno de los principales festejos de los hispano musulmanes.

GASTRONOMÍA

La cocina de los pueblos que recorremos en esta ruta no puede negar la herencia de Al-Andalus, que está más que presente en sus platos, y en los productos que la componen. Frutas, verduras, carnes, chacinas, leche, quesos, frutos del monte, miel, hierbas aromáticas… Sin olvidar los vinos y aceites de la zona. Así, el Montilla-Moriles es un vino fino, amontillado, oloroso o joven, que sirve como inicio o fin en las comidas. El aceite virgen extra completa y adereza los platos de esta rica cocina.

El recetario es abundante y consistente: pucheros, cocidos, migas, gachas, arroces, guisos como el rabo de toro, calderetas y platos con aves o pescados, conejo, caza, ternera o cerdo. Mención especial debe recibir la repostería, ya que la Ruta del Califato satisfará en este sentido a los más exigentes. Reposterías a base de miel, harinas, hojaldres, aceite, huevo, azúcares, especias, almendras, pasas… que dan lugar a roscos, pestiños, tortas, bizcochos, mostachos, hornazos, pastas, alfajores y polvorones.

 

DATOS BÁSICOS

Región: Ruta del Califato
Localidad: Ruta del Califato


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