El término municipal de Busquístar forma parte del Parque Natural de Sierra Nevada, ubicado en su vertiente sur y rodeado por un gran bosque de castaños. El pueblo está situado en el borde mismo del precipicio formado por el río Trevélez y conserva la estructura bereber en sus casas y calles.
Busquístar cuenta con espléndidos paisajes y numerosos enclaves en plena montaña en los que practicar senderismo y deportes de aventura. También merece la pena deleitarse con el conjunto de sus singulares tinaos cubiertos de launa, pues se trata de una de las localidades que mejor conserva la tradicional arquitectura alpujarreña, con casas perfectamente adaptadas a lo quebrado del terreno y a la climatología del lugar, que se ordenan en estrechas y empinadas calles.
De origen indeterminado, se sabe que dependió de la Taha (distrito o comarca) de Ferreira durante los siglos XIII al XV. Estaba formado por gran cantidad de cortijos y caseríos que se extendían por todo su término municipal. Como el resto de la comarca, sufrió la represión que tuvo como consecuencia la sublevación y posterior expulsión de los moriscos que lo habitaban. Más tarde, al término de la guerra, fue repoblado con colonos procedentes de otras regiones. Tras estos acontecimientos, fue Albuñol la localidad encargada de administrar la zona, pero en el siglo XIX pasó a ser controlada por Órgiva. Sus minas de hierro han estado en explotación hasta una época muy reciente y de ella dependieron muchas familias.
Como receta típica de Busquístar destaca la asadura encebollada. También son representativos estos platos: la sopa de pimiento tostado, las migas y el puchero de hinojos. De dulces, los peñascos y roscos.