Pitres tiene históricamente la responsabilidad municipal. Ésta posee una plaza de las más espaciosas y mejor arboladas de la comarca que algunos autores datan de la época romana. Proverbial y reconocida es la socarronería de sus habitantes, a los que en cierta ocasión se les ocurrió pedir a un gobernante local la concesión de un puerto de mar. Aunque tan extravagante solicitud –Pitres se encuentra a gran altitud sobre el nivel del Mediterráneo– les valió a sus autores el sobrenombre de bárbaros, en lugar de tomárselo a mal, los vecinos han instituido un divertido y disparatado programa de fiestas, durante las cuales ‘plantan’ sardinas en los bancales y las riegan para que crezcan gordas y jugosas.