Recostada al pie del cerro del Zahor y al borde de los tajos del río Torrente, Nigüelas no sólo es la localidad más elevada el Valle de Lecrín, a 931 metros de altitud, sino también la más serrana. Su emplazamiento constituye un espléndido mirador, desde donde se domina prácticamente toda la comarca. El Zahor es sólo la primera de una serie de montañas que culminan en los 3.300 metros de altitud del Cerro del Caballo, en cuya cima coinciden los términos municipales de Lanjarón y Nigüelas. Aunque son varios los carriles que desde este pueblo suben a Sierra Nevada, el más recomendable es el que sigue el cauce del río hasta el paraje de Los Cahorros. Este trayecto permite contemplar los restos de varios molinos de agua y atraviesa unos frondosos bosques de pinos.
Aunque no abunden las referencias conocidas de época musulmana sobre este lugar, las pocas existentes señalan a que Nigüelas fue una alquería. Su denominación procede de Niwalas, término que significa atalaya o punto de vigía elevado. Durante la dominación islámica este municipio formó parte de la Taha de Padul, constituyendo uno de los barrios que delimitaban con el Valle de Lecrín y la puerta occidental de Sierra Nevada. Tras la reconquista mantuvo su peculiar carácter agrícola.
Nigüelas ofrece al visitante una cocina típica de la Alpujarra como son las migas, el remojón, los embutidos, las ollas, los jamones y los dulces moriscos, como roscos, pestiños y leche frita. Celebra la festividad de San Marcos con deliciosos hornazos.