Este municipio está compuesto por tres núcleos de población: Guájar Faragüit, en el que se encuentra el Ayuntamiento, Guájar Fondón y Guájar Alto. En conjunto, el valle de Los Guájares constituye todavía un enclave natural y paisajístico privilegiado.
El topónimo Guájar se deriva del vocablo árabe Wa-run, que significa abrupto, escarpado, de difícil acceso. Por tanto, su denominación hace referencia a la casi inaccesibilidad de los tres pueblos. Tanto es así que su estructura y topografía implicaron en su momento una modificación del espacio físico. Se realizaron acequias de derivación y otras obras hidráulicas, así como el aterrazamiento del terreno para cultivos agrícolas. Estos sistemas de regadío aún perduran en la actualidad.
Sus primeros pobladores fueron probablemente almohades que vivían en alquerías. Con la reconquista, el territorio de este municipio fue repartido por los Reyes Católicos entre algunos de sus principales lugartenientes, correspondiendo Guájar Faragüit a Luis de Portocarrero y Guájar Fondón a don Juan de Ulloa. Durante la llamada Guerra de las Alpujarras se vivió aquí uno de sus episodios más sangrientos, al remontar las tropas del marqués de Mondéjar el curso del río Toba con la orden de pasar a cuchillo a cuantos moriscos encontraran a su paso.
Tras la expulsión de los moriscos y la posterior repoblación del lugar con colonos de otras regiones, las alquerías que hasta entonces ocupaban el valle quedaron reducidas a los tres Guájares actuales. Quedando abandonado el antiguo poblado fortificado existente en el pago conocido actualmente con el nombre de ‘El Castillejo’.
Embutidos caseros, ollas, pucheros, ensaladas de tomates secados al sol, orejones y migas son algunas de las delicias que ofrece la cocina guajareña. El choto en salsa es uno de los platos más afamado de la zona.