El pueblo de Láchar está ubicado en la Vega granadina, entre bosques de chopos y fértiles huertas. Este municipio disfruta de unos alrededores de extraordinario valor para actividades de contacto con la naturaleza, especialmente la zona conocida como los Pinares.
No está claro el origen del topónimo Láchar. Hay quienes lo identifican como ‘Luna bella’ y otros que apuntan hacia al-Lanchar, en relación con alguna fuente o manantial de buenas aguas de donde antes se abasteciese la población. En este sentido, se da la circunstancia de que en el lugar que hoy ocupa el cementerio existía una antigua charca, en la que incluso se podía pasear en barca, y que fue desecada en su día para convertir su lecho en tierras de labor.
Láchar se fundó en la época musulmana y fue un próspero pueblo con numerosos habitantes gracias a su riqueza agrícola, con la que abastecía de grano y hortalizas a la capital del Reino Nazarí. Durante la guerra de 1431 entre las tropas cristianas y musulmanas, el condestable Álvaro de Luna asoló esta villa para que no mandase más productos a la capital. Finalizada la guerra, los Reyes Católicos la cedieron en señorío al fundador del Mayorazgo de Benalúa. En 1568 se produjo en el Reino de Granada la sublevación morisca, que tuvo como consecuencias la expulsión de los moriscos de todo el territorio. En Láchar, la posterior repoblación se llevo a cabo con castellanos, asturianos y gallegos. Desde entonces su población ha ido creciendo ininterrumpidamente, excepto en un regresión que sufrió entre los años 1960 y 1981.
Una de las actividades favoritas de los vecinos de Láchar es la caza de la perdiz y el faisán, que se guisaban en diferentes recetas. Son típicos también los potajes de legumbres, el choto al ajillo y las tortillas de collejas.