Loja, la ciudad que históricamente ha determinado la comunicación interior entre Granada y Málaga, es la cabecera de su comarca, tanto por su milenaria historia y gran riqueza monumental, como por su número de habitantes y la gran extensión territorial de su término municipal.
Situada en el estrecho y delicioso valle que forma el río Genil al abrirse paso entre la Sierra Gorda y el Monte Hacho, conserva abundantes vestigios arqueológicos de la Edad del Bronce y de época musulmana, entre los que figuran los restos de su alcazaba medieval y el recinto fortificado que envolvía su antigua medina arábigo-andaluza.
Un historiador de aquel tiempo describía así Loja: «Es agreste y pintoresca, hallándose construida en la falda de una árida montaña. Las ruinas de un alcázar moro coronan un rocoso montículo que se yergue en el centro de la ciudad. El río Genil baña su pie…».
Se comprende que Loja fuera «puerta y llave del reino granadino» para los Reyes Católicos. El nombre árabe de Loja, Medina Lauxa (“la Ciudad Guardiana”), remite a su enorme importancia estratégica y al trascendente papel militar jugado durante la conquista cristiana del Reino de Granada. De la estima que Fernando e Isabel le tuvieron tras su caída, ocurrida en 1486 tras tres días de asedio, habla a las claras el escudo heráldico que el monarca de Aragón mandó otorgarle: un castillo de oro sobre un puente de plata con la leyenda inscrita de “flor entre espinas”.
El agua filtrada en la Sierra de Loja, al margen del cauce del Genil, hace brotar numerosos manantiales en fuentes centenarias, siempre frescas. La abundancia de agua también se advierte en el espectacular paraje de Los Infiernos, con su profunda garganta y las cascadas siempre verdes.
Loja atesora numerosos recursos turísticos. Aparte de su patrimonio histórico y monumental, la Sierra de Loja ofrece rutas y senderos por paisajes agrestes y sorprendentes, como el Charco del Negro. Sus proximidades reúnen además condiciones idóneas para la práctica del vuelo libre, teniendo un punto ideal de despegue en la Estación de Vuelo Libre de Loja, mientras que el aterrizaje tiene en las explanadas de la Venta del Rayo un espacio idóneo.
Según el mito, Loja habría sido fundada por el nieto de Noé, Túbal, con el nombre de Alfeia. Lo cierto es que los fenicios, que la llamaron Tricolia, le dieron auge comercial hacia el siglo VIII a.C. Los romanos de Cneo Escipión cambiaron su nombre de Tricolia por el de Lascivis (lugar de muchas aguas y delicias); y los árabes transformaron éste en Medina Lauxa. Fueron precisamente los musulmanes quienes le dieron verdadera dimensión urbana. Ocupó lugar destacado en las guerras civiles del Califato de Córdoba y posteriormente adquirió un carácter marcadamente militar, con la función de custodiar la Vega, antesala del Reino Nazarí.
Fernando el Católico la asedió en 1482, pero en vano; cercada de nuevo en 1486, logró finalmente su capitulación, acontecimiento que tuvo un gran eco psicológico en el avance de la conquista. Más de 5.000 musulmanes abandonaron la ciudad dirigiéndose a Granada; la caída de ésta y de todo el Reino Nazarí estaba a punto, y así lo recogieron con júbilo los romanceros anónimos.
Del denso pasado histórico heredado por los lojeños, tres pasajes al menos deben ser recordados: la muerte del famoso Doncel de Sigüenza en uno de los intentos cristianos por conquistar la plaza en la guerra contra los reyes nazaríes de Granada; el nacimiento en el municipio del llamado ‘Espadón de Loja’, el general Narváez, primer ministro del gobierno de Isabel II, cuya casa-palacio familiar y su mausoleo pueden visitarse; y por último, la importancia histórica del polígrafo Ibn Al-Jatib, geógrafo, historiador y poeta, considerado como una de las figuras cumbres de la literatura arábigo-andaluza, que nació en Loja en 1313 y murió asesinado en Marruecos en 1374, tras haber sido dos veces visir de la Corte Nazarí y haberse visto obligado a exiliarse en ambas ocasiones por causa de las continuas luchas internas.
Loja, que ya era presentada por Al-Idrisi como importante nudo de comunicaciones, ha sabido mantener y cuidar una buena cantidad de usos y tradiciones. Habría que destacar las de orden gastronómico: sobrehúsa de habas, remojón de naranja, porra, gazpacho y los célebres roscos y huesos de santo. La cocina popular y las artes culinarias más elaboradas conviven en la oferta gastronómica de Loja. De modo especial, hay que señalar la importancia de la trucha que tiene su particular paraíso en el anejo de Riofrío unida a la reciente comercialización del esturión y su caviar de calidad beluga.
Bono turístico de Loja
El Patronato Municipal de Turismo de Loja pone a disposición de los visitantes de la ciudad un Bono Turístico que incluye la entrada a estos tres centros: Museo Histórico Municipal de la Alcazaba, Centro de Interpretación Histórico y Centro de Interpretación Ambiental de Riofrío. Se puede comprar en la sede del Patronato Municipal de Turismo o en cualquiera de los tres lugares a visitar.
Precio: 3’5 €
Patronato Municipal de Turismo de Loja
Edificio Espacio Joven
C/ Comedias, s/n.