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Granada, 31 de Julio de 2014

Guadix y El Marquesado

Puente del Hacho, corazón de hierro

Gonzalo Cappa

Entre Alamedilla y Guadahortuna se levanta el Puente del Hacho, inaugurado el 22 de marzo de 1898. Los autores del proyecto fueron dos discípulos directos del arquitecto francés Gustave Eiffel. En 1979 se vendió la estructura del puente a un chatarrero de Madrid por un millón y medio de pesetas. La movilización popular de toda la comarca consiguió impedir el derribo del Puente del Hacho.

El primo pobre de la Torre Eiffel vive entre Guadahortuna y Alamedilla. Sin boato y casi en el olvido, el Puente del Hacho pervive como vestigio de cuando los trenes vertebraron el país a finales del siglo XIX, igual -salvando las distancias- que en las películas del Oeste con el omnipresente ferrocarril pero sin indios sioux y 'séptimos de caballería' de por medio.

Puente del Hacho, corazón de hierro
Igual que en los western, el puente de Alamedilla también tuvo alojada dinamita en sus cimientos, aunque la historia tuvo tintes más hispanos. En 1979 se vendió la estructura a un chatarrero de Madrid por un millón y medio de pesetas. La movilización del pueblo hizo 'dinamitar' el proyecto de RENFE de demoler el puente, una labor que, de no mediar una rápida intervención, la harán el "óxido y la corrosión", según explica José Villanueva, portavoz de la Plataforma Puente del Hacho.

Para Villanueva, lo más importante es que "el puente se habilite como monumento para que se conserve". De hecho, "hace diez años, con una mano de pintura, hubiera bastado para conservarlo, porque ahora está lleno de óxido y están saltando los remaches", explica Villanueva.

El puente fue inaugurado el 22 de marzo de 1898, año en el que el Maine se hundía en Cuba y en el que las fotografías del puente recién inaugurado tenían el mismo color que el hierro del que estaba realizado. Los ingenieros y artífices del proyecto fueron dos alumnos de la escuela de Eiffel, los franceses Duval y Boutillea.

Una de las curiosidades del puente del Hacho es que, pese a ser es "el viaducto metálico más largo de España" -con 625 metros de largo y 50 metros de altura- no tiene ningún tornillo en la estructura. Tampoco lo tiene el nuevo puente que se levanta justo al lado -es de hormigón armado- que 'jubiló' al Puente del Hacho en 1970. Sin embargo, los habitantes de la zona han vuelto sus miras a la vieja estructura de los alumnos de Eiffel.

La comarca en la que se enclava Alamedilla pasa por ser, según Villanueva, "una zona abandonada y con una de las tasas de paro más altas de la provincia". Por esta razón, el puente se ha convertido para los vecinos en símbolo de la situación de los pueblos de la zona. "El puente puede ser un motor de desarrollo para la comarca", dice Villanueva. "Uno de los objetivos de la Plataforma Puente del Hacho es crear un museo del ferrocarril aprovechando las estructuras que ya existen".

Con los trenes decimonónicos 'vomitando humo' en la imaginación, se puede caminar hasta Alamedilla -a unos cinco kilómetros del puente- para visitar la iglesia mozárabe del siglo XVII. Si se elige un domingo para realizar la excursión y se llega a mediodía a la iglesia, se podrá ver a la mayoría de los habitantes del pueblo sin necesidad de que se celebre un bautizo o una boda, ya que "la costumbre de acudir a misa los domingos permanece aún muy arraigada entre los habitantes de Alamedilla". Otra triste costumbre arraigó en España durante la Guerra Civil: la de quemar las imágenes de los santos de las iglesias. Por esta razón, la casi totalidad de las imágenes del templo de Alamedilla son reproducciones en escayola de las originales. Con todo, la iglesia se está restaurando en la actualidad y, quien se acerque, verá la cúpula -de hierro, como el puente- a ras de suelo.

En los alrededores del pueblo, en dirección al túnel del Puente del Hacho, se llega al molino de Gante. Allí, la sequedad del paisaje que hasta ese momento ha acompañado al caminante se torna en un verde exuberante sólo interrumpido por el blanco de un molino, que se levanta intemporal junto a una cascada de agua que canta su monótona y rítmica canción durante todo el año.

Ya descansado, se puede retomar la jornada de nuevo sin más sombra que la de la gorra que el caminante prevenido haya tenido a bien llevar consigo. El destino: El Peñón de la Solana, una fortaleza natural que, según Villanueva, fue utilizada por los árabes para otear el horizonte y prevenir posibles razzias cristianas en la comarca.

Para llegar allí hay que recorrer unos 4 kilómetros por un sendero al que se asoman de nuevo los vestigios de un pasado no tan lejano. Son cortijos casi abandonados, en los que aún se guardan algunos animales y aperos de labranza. Este camino bordea la cuenca del río Guadahortuna, casi 'anémico' en verano pero que a partir de otoño aumenta considerablemente su caudal. Por allí suelen deambular los patos y alguna que otra tortuga taciturna que circula con parsimonia ante el caminante. Desde la lejanía, tres montículos recrean las torres de la fortaleza natural desde la que se puede contemplar la práctica totalidad de los pueblos de la comarca: Alicún de Ortega, Villanueva de las Torres o Alamedilla. Este trayecto puede ser realizado por los excursionistas sobre una bicicleta de montaña. De hecho, existe una publicación de Miguel Ángel Algarra que se llama Alamedilla en bicicleta de montaña para los excursionistas a los que estos cuatro kilómetros apenas le hayan servido para calentar las piernas.

CONSORCIO DE LOS MONTES ORIENTALES
La unión hace el desarrollo

El Consorcio para el Desarrollo de los Montes Orientales es una entidad pública surgida el 8 de marzo de 1995 de la unión entre la Diputación Provincial de Granada y 16 municipios de la comarca granadina de los Montes Orientales y dos entidades locales autónomas: Alamedilla, Alicún de Ortega, Benalúa de las Villas, Campotéjar, Dehesas de Guadix, Deifontes, Gobernador, Guadahortuna, Iznalloz, Moclín, Montejícar, Montillana, Pedro Martínez, Píñar, Torre Cardela, Villanueva de las Torres, Dehesas Viejas y Domingo Pérez. Entre otros objetivos, el Consorcio pretende la promoción, refuerzo y participación en todas aquellas actividades que contribuyan al desenvolvimiento del entorno socioeconómico de los municipios, potenciando iniciativas generadoras de riqueza y empleo y la mejora de la calidad de vida de los habitantes.

ALAMEDILLA
Un puente a la Prehistoria

"Por encontrarse este municipio en el centro de la cuenca del río Guadahortuna, debieron existir tribus prehistóricas (paleolíticas y neolíticas), pues se sabe del encuentro casual de algún 'hacha de piedra' en el Cortijo del Hacho y de una necrópolis", cuentan desde el Consorcio Montes Orientales. Por ser un lugar aislado, apartado de las grandes vías de comunicación de la provincia, "probablemente fue poco poblada por los iberos". Con los romanos pertenecía a la región bastetana. De la época visigoda, sin confirmación documentada, "se han hallado restos arqueológicos en el cortijo del Hacho, que podrían pertenecer a una ermita de los siglos V al VIII", explican desde el Consorcio. En la época musulmana, los asentamientos árabes son muy numerosos, sobre todo en lugares próximos al río. En el mismo núcleo urbano de Alamedilla existía un cementerio que hoy coincide con la iglesia. En diciembre de 1489 la zona de Alamedilla es reconquistada por tropas cristianas al mando del duque de Gor. La evolución de las distintas cortijadas citadas en los siglos anteriores hace que en el XIX Alamedilla acabe convirtiéndose en municipio. A finales de este siglo Alamedilla se beneficia de un acontecimiento de gran importancia: la construcción de la línea de ferrocarril que una Moreda con Linares-Baeza.



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