Belén Rico
Los edificios originados por el nuevo lenguaje del racionalismo y racionalismo-expresionismo permanecen para el gran público en el anonimato que les impone una ciudad tan rica en patrimonio arquitectónico. El Carmen de la Fundación Rodríguez-Acosta fue el pionero de una tendencia que luego aportó a la ciudad obras como el Hospital Clínico San Cecilio, el edifico de la Compañía Granadina de la plaza Alhóndiga o el de la discoteca Granada 10.
A TENER EN CUENTA:
- Etapa: En Granada, el carmen de la Fundación Rodríguez-Acosta, el edificio Citroën, que ahora alberga el hotel Princesa Ana, en Avenida de la Constitución. Otro ejemplo, en la Plaza Alhóndiga, el edificio de la Compañía Granadina.
- Arquitectos: Destacan Anasagasti, Prieto y Wilhelmi. - Para saber más: ‘Guía de Arquitectura de Granada’ del Colegio Oficial de Arquitectos de la ciudad.
Aunque Granada es universalmente conocida por la huella que la arquitectura nazarí dejó en ella, en la urbe milenaria numerosas corrientes han contribuido con su impronta a configurar la faz que ahora presenta. Una de ellas ha sido la racionalista europea, que ha dejado en la ciudad numerosas muestras que pueden pasar desapercibidas a los ojos del gran público por carecer de la pátina histórica que ostentan tantos otros edificios granadinos. El Viajero Apasionado ha buscado las perlas que produjo esta tendencia para trazar un itinerario que retrate otra imagen más moderna de la ciudad a la que la Alhambra ha hecho famosa.
La arquitectura racionalista europea, sobre todo en su vertiente expresionista, con un mayor potencial formal y más espectacularidad, proliferó especialmente en los años treinta con la administración republicana. Estos edificios que facilitaron la difusión de la Nueva Arquitectura, fueron más fácilmente entendidos por el público cuando ligaban a una estética más moderna nuevos usos, como los cinematógrafos o las estaciones de autobuses, aunque colegios, mercados o bloques de viviendas de estilo racionalista fueron apareciendo en la ciudad como los templos del nuevo siglo.
La Nueva Arquitectura se implantó con gran facilidad en los enclaves de escasa historia urbana–como señala Juan José Jiménez Mata en su estudio sobre la arquitectura racionalista en Andalucía– y con algo más de dificultad en ciudades con mayor patrimonio arquitectónico. Un texto del Defensor de Granada de 1929 firmado por Melchor Fernández Almagro, y recogido en el Catálogo de Arquitectura Expresionista y Racionalista de Granada del Colegio de Arquitectos refleja, esta polémica: “Yo no sé qué puede llamarse ‘castizo’ en una ciudad como la nuestra, interesante precisamente por haber servido de asiento –o, mejor, de andén y estribo– a varias castas. El palacio de Carlos V –hoy nuestro orgullo– iba contra la tradición nazarita. De haber prevalecido entonces el criterio de los tradicionalistas –miopes de la Historia y supersticiosos de la Arqueología –, Granada no contaría en su caudal con preseas del Renacimiento o del Barroco. Y también del hierro y del cemento. Cada época construye con los materiales que le son propios”.
Uno de los primeros edificios racionalista en la ciudad fue el Carmen de la Fundación Rodríguez- Acosta. Situado en el Callejón del Niño del Royo, la vivienda-estudio del pintor resultó un edificio ajeno al ambiente arquitectónico de la época. Aunque en 1916 el malagueño Santa Cruz inicia el proyecto, será Teodoro Anasagasti, en 1921, el que realice una composición más articulada gracias a su conocimiento de la arquitectura protorracionalista vienesa y a las influencias del pintor. El carmen se caracteriza por los volúmenes, los espacios ajardinados en terrazas y las torres prismáticas contrastadas en blanco con las manchas oscuras del grupo de cipreses.
Anasagasti fue de los escasos arquitectos que proyectaron obras racionalistas en toda Andalucía. En Granada, después de Anasagasti y hasta los últimos años de la década de los cuarenta, encontramos los trabajos de Francisco Prieto Morenoy Fernando Wilhelmi Manzano. Una de las muestras más significativas de Prieto Moreno es el edificio Citroën, del año 1935. Ubicado en la Avenida de la Constitución, este edificio racionalista situado entre medianeras, con dos viviendas por planta, ha sido remodelado recientemente para albergar el hotel Princesa Ana. A partir de esta intervención el bloque sólo conserva la fachada, que se resuelve a base de pequeños quiebros articulados por bellos balcones.
De 1945es el edificio de la Compañía Granadina de Fernando Wilhelmi Manzano, que se ubica en la esquina de la Plaza Alhóndiga. Proyectado en tres cuerpos sobre el solar de la antigua Alhóndiga de granos, del siglo XVI, alterna franjas de ventanas corridas con bandas de azulejos verdosos. La construcción valora la esquina de la plaza curvando la fachada y elevando sobre ella un ático. Incorpora, como recurso estilístico, diseños desarrollados por la arquitectura expresionista.
Además de los trabajos de estos dos autores, otro de las frutos emblemáticos de este movimiento en Granada es el Hospital Clínico San Cecilio, situado en la Avenida de Madrid y en la calle Doctor Guirao Gea. Esta propuesta racionalista de Sebastián Vilata y Aurelio Botella Enríquez, que se construyó entre 1928 y 1953, consta de varios pabellones abiertos dispuestos en torno a patios o jardines, compuesto a base de módulos independientes. Los frentes muestran dos galerías coronadas por una terraza y flanqueadas en los laterales por dos torres. A este conjunto se añadió un nuevo pabellón en1977.
Junto al cine Aliatar, la obra de Prieto-Moreno de 1940, otro de los cinematógrafos que nace de esta tendencia fue Granada 10, un edificio concebido por Miguel Olmedo Collantes y Luis Guitiérrez Soto. El cine, cuyas obras se prolongaron desde 1941 hasta 1944, destaca por la composición de su fachada, con una planta de acceso acristalada bajo una marquesina. Sobre ella pueden contemplarse una sucesión de huecos verticales y, a su lado, una torre cúbica que aloja la escalera de servicio. Dos escaleras laterales conducían al anfiteatro, resuelto con un vestíbulo previo curvado que estaba integrado con el vestíbulo de entrada. Además de que el cine fue transformado en discoteca en los años ochenta, cambiando sustancialmente el vestíbulo original –con la desaparición de las escaleras y desmontando el patio de butacas y anfiteatro– desde un primer momento la decoración del espacio de la sala no tenía nada que ver con el espíritu del proyecto.
Junto a estos edificios destinados a usos públicos y ‘modernos’, uno de los ejemplos más significativos de la corriente racionalista es una vivienda plurifamiliar situada en la calle Santiago, en el barrio del Realejo. El bloque, edificado entre1940 y 1950 y proyectado por José Fernández-Fígares y Méndez, presenta una esquina de forma redondeada para insertarlo urbanísticamente en la confluencia de las dos calles. En su interior, a partir de un patio en forma de ‘U’ y con ventanas corridas en bandas con perfilaría metálica , la distribución sigue los planteamientos de viviendas mínimas del funcionalismo. Su modernidad, como al resto de los hijos de este estilo, puede esconder sus virtudes .
OTROS EDIFICIOS
El tardorracionalismo y el estilo internacional de García Paredes
Aunque las experiencias granadinas del racionalismo se prolongan desde 1910, cuando Anasagasti proyecta el Carmen Blanco, hasta finales de los cuarenta, hay obras posteriores tardorracionalistas o de estilo internacional. El Centro de Enseñanza Juan XXIII, proyectado por García Paredes en la Avenida de Dílar, en 1964, es una destacada muestra que se caracteriza por su riqueza espacial y por la austeridad de los materiales.
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