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Granada, 01 de Agosto de 2014

Granada

Cuevas y cruces de la Sierra de la Alfaguara

Belén Rico

Los parajes de la Sierra de la Alfaguara, situada en el centro geográfico de la provincia de Granada, esconden varias cuevas naturales, como la del Gato y la de los Mármoles, de gran belleza pese a ser poco conocidas. El grupo de montañeros ‘Diez Amigos Sin Límites’ propone una ruta de 16 kilómetros que transita por las cruces de Alfacar y Víznar y las dos caras del collado de Víznar: una arrasada por un incendio y la otra de una verdosa umbría.

A TENER EN CUENTA:
- La ruta: La ruta, de dificultad media, visita el área recreativa de Alfaguara, la Cruz de Alfacar, la Cruz de Víznar, la Cueva del Gato, Fuente Teja y la Cueva de los Mármoles.
- Duración: 6 horas.
- Distancia recorrida: 16 kilómetros.
- Ascenso: 6.41 kilómetros.
- Altura Máxima: 1.558 metros.
- Altura mínima: 1.194 metros.

Cuevas y cruces de la Sierra de la Alfaguara
La Sierra de la Alfaguara forma parte del Parque Natural de la Sierra de Huétor, que está situada en el centro geográfico de la provincia de Granada. Uno de los puntos de acceso a este paraje es el pueblo de Alfacar, municipio que fue lugar de recreo de los monarcas ziríes. Desde allí parte la ruta que el Viajero Apasionado propone hoy a instancias de la Asociación Diez Amigos Sin Límites, un grupo de montañeros que lleva años recorriendo los senderos naturales de Granada.

De la mano de estos guías el Viajero llegó hasta el manantial de Fuente Grande, también conocido como de las Lágrimas, y que se localiza en la parte alta del pueblo. La fuente, que data del siglo XI, es uno de los más importantes vestigios de la época de los califatos que se conservan actualmente. Desde allí, en dirección a Nívar, se puede tomar la carretera que asciende hasta el área recreativa de la Alfaguara. En ese paraje, junto a un campamento de verano donde abundan las barbacoas y los bancos de piedra, se puede visitar la colección botánica del Arboretum, un antiguo vivero forestal del que se obtenían las plantas para las extensas repoblaciones que se realizaron en estas sierras.

El aparcamiento de la zona recreativa es el punto en el que los integrantes de Diez Amigos Sin Límites proponen dejar los vehículos para comenzar el recorrido a pie. A los 326 metros de empezar la subida por el camino que arranca desde la zona de las barbacoas, se llega al lugar conocido como la Fuente de los pajareros. Tan sólo a unos 800 metros, el camino se abre en una amplia explanada conocida como la Alfaguarilla, desde donde se puede divisar ya la silueta de la Cruz de Alfacar, el siguiente hito de esta ruta de baja montaña.

A los 1.430 metros de haber comenzado la marcha se llega a un cruce de caminos, donde se tomará el sendero de la izquierda para aproximarse a la loma de la Cruz, a la que se accederá por la cara Norte después de atravesar un bosque reforestado.

Tras coronar la cima de la Cruz de Alfacar, que se encuentra a 1.548 metros de altitud, y disfrutar de las impresionantes vistas (si el día está despejado se puede contemplar desde La Vega, a Sierra Elvira, el Peñón de La Mata, Alfacar o el Pantano de Cubillas), se continuará hacia el siguiente hito del itinerario, que es la Cruz de Víznar.

Según la ruta seguida por el grupo de montañeros, dirigido en este caso por José Antonio Rodríguez, el camino más idóneo para llegar a la Cruz de Víznar transcurre por el collado del mismo nombre, a través de un camino próximo a su divisoria. Este lado del collado de Víznar fue arrasado hace unos años por un incendio que calcinó la vegetación de la ladera. En cambio, el aspecto de la otra vertiente contrasta drásticamente por su verdor ya que fue justo en la divisoria de la montaña donde se logró controlar el fuego.

Tras pasar por el camino de la Alfaguara, se alcanza la Cruz de Víznar y, desde allí, se inicia la marcha al lado contrario del collado, que se bordea casi por completo. El sendero que se tomará en esta zona es la Vereda de la Umbría, que transcurre por un bosque de pinos en el que puede verse una placa en memoria de un montañero que murió en este lugar en el año 1994.

Entonces el camino desemboca en la pista que conduce al Centro de Visitantes de Puerto Lobo. A los pocos metros, tomando la senda de la derecha, arranca el camino de Fuente Teja, desde donde también parte la vereda que conduce a la Cueva del Gato, una espectacular gruta que tiene el atractivo añadido de ofrecer unas vistas privilegiadas desde la explanada que le sirve de antesala. Según explica Antonio García Maldonado, otro montañero del grupo, “la cueva, –que todavía está viva– era utilizada como corral para el ganado por los pastores de la zona”.

Tras regresar al camino de Fuente Teja se alcanza una pista forestal que transcurre paralela al río Tejo y que lleva al área recreativa del manantial. Desde esa misma pista, a través de una trocha situada a unos pocos metros de la fuente, a la derecha, se sube a la Cueva de los Mármoles, llena de formas pétreas de aspecto fantástico y oscuros recovecos. Es el último hito de la ruta: a partir de la Cueva de los Mármoles se regresará hasta el área recreativa de Alfaguara bien desandando el camino recorrido, bien a través de la pista de las Mimbres de Palonegro.

El recorrido, de 16 kilómetros, no entraña mayor dificultad física que la de poseer la suficiente resistencia para acometer las subidas y bajadas de la sierra. Sin embargo, José Antonio Rodríguez, mentor de esta ruta, advierte que “los senderos de la Alfaguara no están señalizados”, por lo que el viajero “debe conocer bien la zona o ir acompañado de un guía”. “Hay que ser precavidos”, aconseja Rodríguez a los que se inician en los secretos de estas montañas.

VALORES NATURALES
Flora y fauna de la Sierra de la Alfaguara

La vegetación que recorre esta sierra es de tipo mediterráneo, formada sobre todo por distintas especies de pinares, ya que el terreno ha sido repoblado sobre todo por coníferas. Aunque también hay cedros y pinsapos, que se mezclan con los árboles autóctonos, como el quejigo o la encina. En cuanto a la fauna, abunda el jabalí y hay rebaños de cabras montesas, que pueden contemplarse a sorprendente cercanía.



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