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Granada, 22 de Mayo de 2013

Costa Tropical

Vélez de Benaudalla, el jardín prohibido

Rosa Fernández Martín

Entre la costa y el interior, junto al río Guadalfeo, se encuentra la localidad de Vélez de Benaudalla, que custodia un amplio patrimonio heredado de los árabes. En la zona norte, en dirección a la Alpujarra, los visitantes aprovechan para hacer una parada y degustar la repostería típica, pestiños y roscos veleños, así como refrescarse con el agua de la fuente conocida como Los Chorros.

A TENER EN CUENTA:
- Cómo llegar: Dirección costa por la autovía Granada- Motril. (A-44) Continúa por la N-323 y, a la altura de la presa de Rules, se toma el primer desvío a Vélez de Benaudalla.
- Visitas obligadas: Jardín nazarí del siglo XV, el Castillo de los Ulloa, El Nacimiento, Iglesia de Nuestra Señora del Rosario.
- Duración: Dos horas y media.

El jardín prohibido
Entre el interior y la costa, aprovechando el benigno clima de esta última, se encuentra Vélez de Benaudalla. Sin duda, uno de los rincones más desconocidos de la provincia pese a ser un marcado lugar de paso. Estratégicamente situado, a orillas del río Guadalfeo –apenas 30 minutos le separan de la capital granadina y 15 de Motril, por la N-323–, sirve de entrada tanto a la Alpujarra como al Valle de Lecrín. Un universo de sensaciones le esperan al viajero, que se encuentra a lo largo de todo su recorrido dos temas recurrentes: el agua, presente en sus numerosos rincones y fuentes del pueblo –46 censadas– y en conexión con ésta, su herencia árabe, de valor incalculable.

En los últimos tiempos, los viajeros hacen parada en Vélez de Benaudalla siguiendo la Ruta de Al-Idrisi, que comienza en Algeciras y finaliza en la capital granadina, al seguir los pasos de este geógrafo árabe que describió a la perfección desde la primera localidad conquistada por ellos (Algeciras) hasta la última, de la que fueron expulsados (Granada).

Los árabes dejaron su impronta a través de numerosas muestras, pero la que guardan con mayor celo los veleños es su Jardín Nazarí: “El pequeño Generalife”, como dicen los lugareños. Acacias, cipreses, palmeras, pascueros, celindos, adelfas, violetas, jazmines, rosales, hiedras, acantos y una infinidad de árboles, plantas aromáticas y flores conforman una decoración natural inesperada para los sentidos. Construido en el siglo XV, conserva la antigua filosofía de los árabes de rincones íntimos y prohibidos. Lo primero que se encuentra es una vivienda de tipo palaciego con dos plantas de altura, un pequeño patio con fuente central y galerías soportadas sobre columnas de mármol y pie de madera y, a continuación, a los ojos del viajero aparece un jardín- huerta, con glorietas y recintos limitados. Una acequia –con pérgola y cascada– permanece de muestra a través de los siglos de una distribución calibrada y meditada del aprovechamiento más absoluto del agua, que se complementa con el molino de San José. En el descenso del jardín y asomándose al borde de la cornisa natural de pueblo hacia el Azud de Vélez, el capricho de la naturaleza ha formado estalactitas y estalagmitas en un espacio de grutas sorprendentes.

Del lugar más escondido, la siguiente parada es en el monumento más visible de Vélez: El Castillo de los Ulloa, enclavado en plena roca, domina toda la villa y se divisa desde casi la totalidad de sus calles. Derruido en varias ocasiones por las distintas guerras, este castillo-residencia de planta heptagonal e irregular, cuyos orígenes se discuten, ha sido reconstruido en los años 90 y en su interior alberga un Centro de Interpretación del Patrimonio, con una exposición permanente de su pasado y otras itinerantes, dedicadas a distintas áreas durante el año.

Desde el castillo, el visitante puede bajar a pie recorriendo su casco antiguo, a través de un entramado de calles angostas y estrechas, hasta llegar a la plaza de la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, de corte neoclásico, cuya planta de cruz griega es obra del famoso arquitecto de la época Ventura Rodríguez, que ocupaba por aquel entonces (1777-1786) el cargo de arquitecto mayor de Madrid.

Unos pocos metros más abajo, en dirección sur, a lo largo de la gran avenida que corta de forma transversal Vélez de Benaudalla –a esta altura se llama Federico García Lorca–, se encuentra la Casa del Marqués, una hospedería rural que sus actuales dueños, Mercedes Solís y Javier Gifre, enseñan orgullosos sin reparos. En su interior, alberga la estructura prácticamente original de una propiedad de un señor acaudalado de la época de primeros de siglo, cuya reforma ha dado como resultado una coqueta casa rural de categoría superior con cuatro habitaciones y dos suites dobles, con todas las comodidades, como piscina, jacuzzi, sauna o solarium.

Esta vez en la zona norte, en dirección a la Alpujarra, y tras una parada para degustar la repostería típica de la zona, como los pestiños y roscos de Vélez, y el tapeo de sus bares, llama la atención la presencia de visitantes bebiendo o recogiendo agua de la fuente conocida como Los Chorros. A su izquierda, hay un camino que lleva hasta el Nacimiento, lugar bien arraigado en la tradición veleña.

“Con qué te lavas la cara, que tan bonita la tienes; me lavo con agua clara del Nacimiento de Vélez”, dice un típico robao de la zona. El manantial, situado en el centro del pueblo, se prolonga en un bonito jardín con acequia, que recuerda al embrujo árabe y, de nuevo, la conjunción entre lo estético y lo práctico, siendo también el lugar donde se distribuye una parte importante de agua para las plantaciones hortofrutícolas.

PARA SABER MÁS:

- INFORMACIÓN: La visita guiada de Vélez (que incluye jardín y sus cuevas subterráneas) es posible, previa cita al teléfono del Ayuntamiento y suele realizarse los lunes de cada semana con grupos concertados.

- TURISMO ACTIVO:
Senderismo por Las Torcas, Cámara del Agua, Cerro de Escalate o Lagos. Escalada en el Tajo de los Vados, Los Caracolillos y Lagos. Campeonato de Trial 4x4, puntuable para el campeonato de Andalucía.

- DÓNDE COMER: Restaurante El Puente: Variedad en carne y pescado, con servicio impecable; La Brasa, Río: Especialidad en carnes a la brasa. Bar Fútbol: Excelentes tapas. Centro Las Torcas: Comida ecológica (previa cita). De copas, El Olivo.

- DÓNDE DORMIR: La Hospedería Casa del Marqués abrió sus puertas en Semana Santa de este mismo año. El establecimiento tiene categoría de casa rural de categoría superior.

- QUÉ COMPRAR: Artesanía de esparto fino, travertino veleño (solería).

COMPLEJO TURÍSTICO
Un proyecto ambicioso

El actual jardín nazarí albergará en su interior un ambicioso proyecto de un complejo turístico con un hotel de tres estrellas y una inversión de 300 millones de euros. En la estancia principal, un patio, con una fuente y la recepción darán la bienvenida al visitante. A continuación, una construcción de 18 habitaciones, cada una personalizada con su pequeño jardín interior y la presencia del agua, que crearán un ambiente relajante que invite a adivinar el exterior, con la huerta-jardín, sus fuentes y su vegetación, que forjarán un auténtico deleite para los sentidos. El proyecto, que ya cuenta con el beneplácito de la Junta de Andalucía y está pendiente de financiación.

Al amparo de la cercana presa de Rules existen otros proyectos, como un pueblo de tipo andaluz, que contará con un hotel y 200 casas de unos 90 metros cuadrados de planta baja. Además, están previstos a su alrededor un embarcadero, actividades de pesca fluvial y un restaurante en las inmediaciones de la presa. El futuro económico de Vélez pasará, según habitantes e instituciones, por el turismo rural y cultural, aprovechando su estratégica situación geográfica y su cercanía al previsible despegue de la Costa, una vez llegada la esperada autovía.

GASTRONOMÍA TÍPICA
Repostería de origen árabe

“¿Desde cuándo está haciendo nuestra familia pestiños?”, pregunta Eli a su madre, Conchita. La respuesta de ella se pierde en el tiempo: “Mi madre, la madre de mi madre y así, sucesivamente, ya sabían esta receta”, contesta la última, que pone su nombre a este negocio. “Estos dulces –dicen orgullosas sus artesanas– han llegado a Estados Unidos o Gran Bretaña. Vienen de todos los sitios a pedírnoslos”. Su secreto, dicen los lugareños, está en el agua. En el local de Conchita se elaboran cada día a mano y con rodillo unos 1.500 pestiños. Al lado, en la misma calle Mariana Pineda, van a abrir para la próxima Semana Santa la Fábrica del Pestiño, para adaptarse a la nueva demanda de los tiempos y sustituir el actual sistema de butano por el eléctrico. Por lo demás, dice Eli, la receta y su elaboración artesanal serán las mismas: harina, matalahúga, canela, vino, azúcar y agua seguirán siendo sus ingredientes. La novedad es el minirrosco, que disminuye el tamaño original, como ya ocurriera con los pestiños, dando lugar a los minipestiños.



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