Rosa Fernández
En los rincones de la localidad granadina de Capileira se ha gestado Colorearte, una comunidad de pintores, poetas, fotógrafos y escultores que aúnan esfuerzos para poder cumplir su sueño: vivir del arte. En la Alpujarra se congrega un gran número de artistas de la zona que buscan de forma incansable ese enclave milagroso donde la energía fluye de manera especial, cerca del cielo, y que se ha hecho ya famoso por su belleza.
Hace ya dos años que Cristóbal, Paco, Magi y Jaime decidieron ‘colorearse’ por dentro y por fuera. Para ello, los cuatro miembros fundaron una asociación cuya única finalidad es fomentar el arte de la Alpujarra y de “su joya”, como dice Cristóbal: Capileira. Colorearte, más que un proyecto, es una forma de vida, una comunidad de pintores, escultores, poetas o fotógrafos que aúnan esfuerzos para cumplir su sueño despiertos, que es vivir del arte.
Los lunes por la mañana se arman con sus pinceles y caballetes y van en busca de la mejor instantánea que perdure en sus obras. En el camino, los lugareños les saludan, les preguntan, les admiran. Un hombre de espaldas, pincel en ristre, es ya parte del paisaje de Capileira; al igual que Capileira está perfectamente integrado en sus cuadros. En las exposiciones, a los vecinos les gusta mirarse en los lienzos, reconocer sus chimeneas –“los vigilantes de La Alpujarra”, como dice Paco–, recordar a los que ya no están y que quedaron eternizados a través de las acuarelas.
“¿Al campo o al pueblo?”, dice uno de ellos, mientras comparten un café en la plaza. Hoy toca al pueblo. Sin mediar palabra, cargan sus utensilios y se dirigen cuesta abajo. Todo el mundo les saluda. Jaime interrumpe el ladrido del “perro pintor” de Paco. “Tenemos que juntarnos para hacer el calendario”. Se trata de uno de sus proyectos, que consiste en planificar todas las actividades de Colorearte, para no dejarlas al azar: cine-fórum, tertulias sobre pintura y la revista, el alma palpable de la asociación. En ella, colaboraciones de varios de los artistas de la zona. En la Alpujarra se ha congregado una multitud de creadores, que vienen buscando ese enclave milagroso donde la energía fluye de manera especial, cerca del cielo, y que se ha hecho ya famoso.
Paco lleva 17 años en Capileira. Ha visto a sus hijos crecer allí y confiesa no haberse cansado del estilo de vida que vino a buscar. “Es un lugar ideal para los niños, porque lo máximo que les puede pasar aquí es que se caigan al ir solos al colegio”, bromea. Jaime asegura que existe “como una protección corporativa por parte de todos los vecinos”, que es lo más parecido a una familia. “Aunque no te conozcan de nada, por las noches la gente sale al fresco y comparte conversación y lo que tengan”. En una de esas tertulias al aire libre y puro de la Alpujarra surgió la idea de Colorearte.
Estos artistas, procedentes de lugares muy diferentes (Cristóbal y Magi son ingleses, Paco es madrileño y Jaime es de Sevilla) se quejan de que es muy difícil vivir del arte y, en el caso del inglés, está acostumbrado a vivir “con muy poco”. No quieren ni oír hablar de teléfonos móviles ni de Internet. La red no les ha hecho falta para promocionar sus cuadros, que están diseminados por todo el mundo. “Los tengo dispersos por los cinco continentes y en Australia me consta que hay una buena colección”. Esto es posible gracias a los numerosos turistas que acuden a su galería de arte, ubicada en la plaza del pueblo.
El sueño de Colorearte sería conseguir un mecenas que les permitiera cubrir sus inquietudes culturales, al tiempo que promocionara cada uno de los rincones de Capileira. En las instituciones ya lo han intentado todo. “Tienen buena voluntad”, reconoce Cristóbal, pero no es suficiente. “Queremos sacar este proyecto adelante, como sea”, subraya Jaime.
Magi era profesora de Bellas Artes en Inglaterra y un día decidió cortar por lo sano con el burnout –síndrome del quemado– y trasladarse a Capileira. Su recompensa: calidad de vida.
Una vez que finalizan la jornada frente a la calle del Silencio o en el campo, en un paisaje bucólico con vacas y caballos, las nubes de sombrero y el conjunto de casas al fondo, comparten sus experiencias y conocimientos de pintura, muy distintos entre sí y se despiden hasta el próximo encuentro cinéfilo o hasta el lunes que viene. En esos días de hueco, se encierran en sus estudios para dar las últimas o primeras pinceladas de un cuadro que está por pintar cada día.
Colorearte:
CONCEPTO
Es la iniciativa de un grupo de pintores de Capileira con un objetivo común: la interpretación de los valores que caracterizan a la cultura.
GRUPO
Paco Bravo (de Madrid), Cristóbal Hoare (inglés, de Colchester), Jaime Avilés (de Sevilla) y Margaret Pishneschin (inglesa, de Totnes). Inscripción abierta.
ARMONÍA
Persiguen con su obra y sus vidas el equilibrio y la armonía, en cualquier rincón donde el hombre la haya alcanzado en íntima relación con la naturaleza.
TRABAJO
Nace de las jornadas que desarrollan los lunes de cada semana.
SALIDAS
Con independencia de las condiciones atmosféricas, el grupo parte desde Capileira a temprana hora de la mañana o al final del ocaso. Se pierden entre sus calles, huertos, cortijos y laderas de las montañas hasta que encuentran el lugar perfecto para pintar.
MOTIVOS
Van desde la más insignificante florecilla hasta la más grandiosa montaña, como el Mulhacén.
ENCUENTRO
Pero no sólo de pintar vive el hombre. Los artistas también organizan otras actividades como exposiciones, cine fórum o tertulias de arte. Comparten así sus experiencias, la amistad, el pan y el vino.
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