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Granada, 01 de Agosto de 2014

Alpujarra y Valle de Lecrín

Pitres, fuente de inspiración

Rosa Fernández

La ruta ofrece la posibilidad de conocer algunos de los pueblos más bellos de la Alta Alpujarra, como Capilerilla, y descubrir paisajes abruptos, herméticos y llenos de curiosidades. Toda la zona está plagada de leyendas, como la que da nombre al Barranco de la Sangre y que pudo ser, en su día, el lugar en el que se enfrentaron los moriscos y las tropas de Felipe II en una batalla.

A TENER EN CUENTA:
- La ruta: De dificultad media, la propuesta de paseo se hace en la zona de la Alpujarra Alta, entre los ríos Trevélez y Poqueira y se adentra en pueblos tan fascinantes y entrañables como pueda ser Pitres, en donde se rodó hace tres años la película ‘Al sur de Granada’ o también Capilerilla, enclaves que pertenecen a La Taha, que conserva ese nombre, de origen árabe, desde la llegada de los moriscos a La Alpujarra, en una travesía por caminos y pistas forestales llenas de pinos y paisajes absolutamente impresionantes.
-Duración: 3 horas.
-Distancia recorrida: 6 kilómetros.

Fuente de inspiración
En pleno corazón de la Alpujarra Alta, entre los ríos Trevélez y Poqueira, se encuentran Pitres y Capilerilla, dos de los pueblos que conforman La Taha, el único término municipal que ha conservado la denominación de la antigua circunscripción administrativa árabe. Esta ruta es idónea para las personas que huyen del turismo bullicioso y de las ciudades, buscando un lugar sosegado. Su principal punto fuerte es precisamente el paisaje, cargado de colores, vegetación, árboles centenarios, campos fértiles y esa tranquilidad que lo envuelve todo. No en vano, pese a la falta de saturación en comparación con otras zonas, ya se ha convertido en residencia habitual de artistas, escritores o importantes músicos, que se trasladan hasta allí para encontrar en esa paz su fuente de inspiración.

Parte de este recorrido por La Tahá de Pitres forma parte del SGR-7, que si se prolonga hasta Bubión (6 kilómetros en total) resulta la primera ruta que se señalizó en la provincia, siendo un modelo paradigmático de las esencias del senderismo. En este caso, se comienza en el Barranco de la Sangre, una vez que se han dejado atrás Pampaneira y Capileira y se ha seguido en dirección Trevélez una vez llegado al cruce de Bubión. El mencionado barranco fue escenario histórico de una de las batallas más cruentas de la sublevación de los moriscos. Dice una leyenda que quedó todo el lugar cubierto de sangre, pero que Dios hizo que la sangre de los cristianos ascendiera montaña arriba para que no se mezclara con la de los musulmanes.

A continuación, el viajero se puede adentrar a través de caminos y pistas forestales llenas de pinos, donde la marcha se hace bastante agradable. El horizonte se abre hacia La Contraviesa y la Sierra de Lújar, en esta época del año nevada. En este instante se divisa el Cerrajón de Murtas (desde donde se domina toda la Alpujarra) y la almeriense Sierra de Gádor. A través de estos senderos no es difícil imaginar algunos de los apasionantes capítulos de la historia de Pitres.

Como nos hace imaginar el filósofo francés Voltaire, en su Diccionario Filosófico, relatando una imagen misteriosa de la Alpujarra, un valle escondido donde una tribu descendiente de los Tartessos  llegó a subsistir de manera increíble hasta los tiempos de Felipe II y cuya existencia era prácticamente desconocida.
No tenían moneda, ni apenas religión (tan sólo ofrecían a una estatua de Hércules leche y frutas de vez en cuando), vivían de manera inocente y despreocupada y hablaban una lengua con connotaciones del griego, el cartaginés o el euskera y apenas se relacionaban con nadie al morar en cuevas. Fueron quemados en la hoguera por la inquisición acusados de herejes y de no pagar impuestos.

Sin apenas darse cuenta, el viajero llega a una vereda que hace descender hacia Capilerilla, uno de los pueblos más antiguos de la Alpujarra, cuyo origen se cree que es visigodo y que constituye la población más alta de La Taha (1.400 metros). Entre los pocos habitantes que hay allí vive Eugenio Salguero, uno de los cabañuelistas más conocidos de Andalucía, con sus animales y los frutos que cosecha de forma totalmente ecológica. Es un hombre que se levanta a las 5 de la mañana para arreglar la vaca, como a la antigua usanza, y que al mismo tiempo participa en programas de televisión o ha ejercido de extra en la película Al sur de Granada, que fue rodada a las puertas de su misma casa, para recrear la esencia de la Alpujarra contemporánea de Gerald Brenan. Junto a él, casas de artistas o empresarios extranjeros y españoles, sin duda, fascinados por el carácter socarrón de los pitreños.

Muestra de este rasgo común de su personalidad es que en una ocasión solicitaron a las autoridades un puerto de mar y, en caso contrario a acceder a su petición, tendrían derecho a dos cosechas al año. La respuesta a la segunda demanda fue positiva, pero con la condición de que “el año tuviera 24 meses”. Otra de las pruebas de este singular carácter es el dicho “apaga y vámonos” que tuvo su origen aquí, cuando dos sacerdotes de Pitres, aspirantes a una capellanía castrense competían por una plaza y tenían que demostrar cuál de ellos celebraba la misa en menos tiempo. El primero subió al altar y dijo “Ite misa est”, que era la frase con la que se daba por terminada la celebración y cuando le tocó el turno al siguiente, éste giró la cabeza, miró al monaguillo y le comentó “apaga y vámonos”. Por supuesto, ganó el segundo.

La arquitectura típica de Capilerilla ha resistido al paso del tiempo. Sus calles, tinaos, chimeneas y construcciones de todo tipo hechas de piedra, castaño y cal han sido conservadas fielmente por sus habitantes. Merece la pena adentrarse por un camino de gran belleza que conduce desde Capilerilla hasta Pitres en apenas 10 minutos. En el curso del mismo, se encuentran castaños centenarios y la naturaleza en estado puro, pues lo único que se oye es el agua que corre alrededor. En este paso también está un antiguo lavadero en muy buenas condiciones y unas fuentes en las que es un auténtico placer beber del agua que baja directamente de la cercana Sierra.

Al final está el destino de esta ruta: Pitres, capital y centro geográfico de la agrupación de pueblos, con sus calles típicas desde las que se empieza a adivinar la esbelta torre de la emblemática iglesia, que no puede disimular su anterior condición de mezquita. Y, frente a ella, su Plaza Mayor, de considerables condiciones, que aunque remodelada recuerda su anterior función de plaza de armas durante la guerra de rebelión de los moriscos en el siglo XVI. Éste es un buen lugar donde diseñar la vuelta con las buenas comunicaciones que llegan hasta allí, pero también de reponer fuerzas en los locales de restauración cercanos en los que se puede degustar la excelente gastronomía alpujarreña o incluso buscar alojamiento para establecer el campamento base en Pitres y desde allí tener a un paso una de las zonas de la Alpujarra más fascinantes.



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