Flamenco

Palos flamencos

Para los no iniciados en el arte flamenco, el “palo” es la denominación coloquial de los estilos flamencos. En total, hay contabilizados unos cuarenta palos, de los cuales en Granada destacan ocho. Antes, conviene aclarar que muchos de los palos tienen una parte de cante y otra de baile, aunque no todos los cantes son bailables.

Alboreá
La alboreá es un cante bastante común por toda Andalucía y de gran tradición para los artistas granadinos. Proviene de los gitanos. De hecho, es una melodía propia del rito nupcial gitano. La letra de la alboreá se refiere generalmente a la virginidad de la novia. Como baile, posee un compás parecido al de las soleás primitivas, muy mímicas.
Granaína
La granaína es un estilo flamenco creado por Antonio Chacón. Su ejecución es libre y se acompaña a la guitarra con la nota Si por su alta tesitura. Pertenece al grupo de los cantes de Levante y se estructura a partir del fandango
Lorqueña
Un cante muy similar a la lorqueña, por su naturaleza, es la serenata. En ambos el enamorado se dirigía a la ventana de su amada a cantarle notas de amor. En este caso aflamencadas y de modo individual, sin que nadie le acompañase. No es en sí mismo un palo, pues se relaciona con la bulería. García Lorca creó un conjunto de canciones de aire flamenco que más tarde interpretaría ‘La Argentinita’.
Media Granaína
Este palo también lo ideó Antonio Chacón, al igual que la granaína. De hecho, se asemejan mucho, aunque en la media granaína la interpretación es más difícil, ya que el remate suele alargarse más que en la granaína.
Roa
La roa guarda mucha relación con la zambra. Ambos son estilos muy representativos del barrio del Sacromonte. Es un cante originario de la etnia gitana. Se escenifica con un grupo de personas de ambos sexos, situados en círculo cual rueda, la cual se pone en movimiento al ritmo del cante y del pandero. La roa suele contener temática de índole religiosa.
Saeta
La saeta es otro de los palos comunes a todas las provincias andaluzas. Es típico de Semana Santa, cantado a las imágenes que desfilan en procesión. La saeta es una forma viva de expresión de los andaluces, aludiendo siempre a la pasión de Cristo. En ese momento la voz plasma el dolor interior en el cante, más jondo que nunca. Para conocer la procedencia de este vocablo, conviene remontarse al siglo XVIII, pero como cante del pueblo aparece sobre el año 1840. El primero en interpretar una saeta fue Enrique ‘el Mellizo’.
Zambra
Por zambra se entiende tanto el palo como el lugar donde acontecen los espectáculos flamencos del Sacromonte, generalmente cuevas. La zambra es un baile integrado a la vez por tres más: la alboreá, la cachucha y la mosca, que se corresponden con tres momentos puntuales de una boda gitana. Se caracteriza por un cante y un toque bastante monótono, lo que denota que es un estilo muy primitivo. A la hora de recrearlo, la zambra se ejecuta como si de un rito se tratase, muy racial: las bailaoras van exaltándose por una sensación equiparable a una fiebre, que las posee mientras bailan sobre sí mismas.
Zorongo
Este palo fue muy conocido en el siglo XVIII y el XIX. Proviene de un baile afroamericano que adaptaron los gitanos a principios del siglo pasado, aflamencándolo de tal modo que ha pasado a ser un estilo propio de muchos bailaores y guitarristas. Se interpreta al son de guitarras, vihuelas y panderos. En el zorongo hay mucho movimiento convulsivo y, aunque es típico en toda la región andaluza, en las zambras se sitúa como uno de los bailes más genuinos.


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