Flamenco

Historia del flamenco

El origen del flamenco es una incógnita debido a que Andalucía ha sido, históricamente, una verdadera encrucijada de culturas. Algunos teóricos apuntan que este arte proviene de los cantos monocordes islámicos. Otros dicen que tiene su raíz en las melodías salmodiales propias de los judíos, inspiradas a su vez por el canto bizantino. También existen especialistas que sitúan el cante flamenco muy cercano a los sistemas musicales hindúes, basándose en que los gitanos -pueblo nómada que procedía precisamente de la India- al disgregarse por Europa lo exportaron a la Península Ibérica en el siglo XV.

Sea como fuere, el flamenco, también conocido como “cante jondo” o “cante grande”, es la expresión más representativa del folclore de Andalucía. Su popularidad comenzó a crecer en el siglo XVIII, momento en el que a partir de la copla surgen algunos de los diversos estilos que han llegado hasta nuestros días. Unos años después, el flamenco adquirió fama y se crearon los Cafés Cantantes, locales donde el cante era público, a modo de actuación en vivo. Ello supuso el primer atisbo de profesionalización, entendido el flamenco ya como un género musical.

El flamenco siempre se ha identificado como un arte del pueblo. Por esta razón, algunos miembros relacionados con la literaria Generación del 27 se preocuparon, al notar que el flamenco se alejaba del vulgo y parecía tener visos de comercializarse, de perder “la esencia”. Grandes figuras de la cultura encabezadas por el poeta y dramaturgo granadino Federico García Lorca y el compositor Manuel de Falla organizaron el primer concurso de cante flamenco, celebrado en Granada en 1922. Para participar en él resultaba imprescindible que los concursantes fuesen desconocidos, personas del pueblo que no hubieran pisado los Cafés Cantantes.

Este concurso supuso un punto de inicio para el devenir del flamenco y ocurrió precisamente en Granada, una provincia que juega un papel determinante en la historia del cante grande. De hecho, en las cuevas del Sacromonte surgió un estilo que rezumaba carácter por los cuatro costados y que todavía perdura: la zambra. Granada es sin duda una de las principales referencias del flamenco en España y, en concreto, el Sacromonte una de sus cunas. Este barrio gitano es epicentro de lo que los expertos llaman la “jondura” y “el duende”, y en él se origina la zambra, una fiesta de cante y baile flamenco que se remonta al siglo XVI y, en concreto, a los rituales nupciales de los moriscos de la ciudad.

Las zambras se extendieron a lo largo del camino del Sacromonte, entre chumberas, cactus y plantas de aloe vera. La primera de la que se tiene noticia es la que capitaneaba María Gracia Cortés Campos, allá por el año 1870. De constitución familiar, las zambras, como espectáculo, las formaban bailaores, músicos, jaleo y palmas.

Pero en Granada también se han desarrollado otros estilos de cante. Son muy conocidos los fandangos de Frasquito Yerbagüena, la soleá de ‘Graná’, y también la granaína y media granaína, creadas ambas por el maestro Antonio Chacón. Tampoco conviene olvidarse del tango de ‘Graná’, una particular variante caracterizada por su gravedad tonal y su ritmo ralentizado.



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